Especialistas advierten que el acoso digital puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión y aislamiento en niños y adolescentes. Detectar las señales de alerta y reaccionar de manera adecuada puede ser clave para proteger su salud mental.

Cada 14 de marzo se conmemora en Chile el Día contra el Ciberacoso, instaurado por el Ministerio de Educación en 2019 para visibilizar una forma de violencia que ha crecido junto con la vida digital de niños, niñas y adolescentes. En un contexto donde gran parte de su vida social ocurre en internet, han surgido nuevas formas de hostigamiento que trascienden el espacio escolar y pueden seguir a las víctimas en cualquier momento del día.

El ciberacoso es una forma de violencia en el que una persona es hostigada, amenazada o humillada a través de plataformas digitales, como redes sociales, videojuegos o aplicaciones. A diferencia del acoso presencial, puede difundirse rápidamente entre muchas personas y permanecer en la web, amplificando su impacto en quienes lo sufren.

Distintos estudios internacionales advierten que este fenómeno es cada vez más frecuente. Según datos recopilados por organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, al menos uno de cada cinco adolescentes ha experimentado algún tipo de acoso en línea.

Señales de alerta

Detectar el ciberacoso no siempre es sencillo. Muchas veces ocurre en entornos digitales a los que los adultos no tienen acceso directo, por lo que los cambios de comportamiento pueden ser una de las primeras señales de alerta. 

En conversación con Congreso Futuro, la psiquiatra infantil y de la adolescencia y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Vania Martínez, señaló que este tipo de violencia suele ocurrir de manera anónima y que puede tener graves efectos en la salud mental de las víctimas: “Niños, niñas y adolescentes que experimentan ciberacoso suelen presentar mayor riesgo de síntomas de ansiedad, depresión, baja autoestima e incluso aislamiento social”

Y agregó que: “Algunas señales de alerta pueden ser cambios en el estado de ánimo, mayor irritabilidad, tristeza o ansiedad, retraimiento social, disminución del rendimiento escolar o problemas de sueño”

También pueden observarse conductas asociadas al uso de dispositivos digitales. Algunos niños se muestran nerviosos al recibir notificaciones, esconden la pantalla del celular cuando alguien se acerca o evitan hablar sobre lo que ocurre en redes sociales.

El silencio de las víctimas

Uno de los mayores obstáculos para enfrentar el ciberacoso es que muchas veces los propios niños o adolescentes no cuentan lo que está ocurriendo por miedo a que les quiten el celular. 

Para Tomás Vera, investigador, director de Zenta Group e integrante del Laboratorio de Inteligencia Artificial, Neurociencia y Metaverso (LIANM), “El aspecto más desafiante es que los propios menores rara vez piden ayuda. Muchas veces sienten vergüenza o temen que los adultos reaccionen quitándoles el acceso a internet, que es hoy uno de sus principales espacios de socialización”, señaló.

Diversos estudios internacionales también apuntan que muchos testigos de ciberacoso no intervienen por miedo a convertirse en el siguiente objetivo o víctima, lo que contribuye a que estas situaciones se prolonguen por el tiempo. 

Educación digital

Aunque niños y adolescentes manejan con facilidad dispositivos y redes sociales, eso no significa que cuenten con las herramientas para desenvolverse de forma segura. “Existe una creencia extendida y peligrosa: la idea de que por haber nacido en la era digital, los niños, niñas y adolescentes ya saben cómo manejarse en internet. La realidad es radicalmente distinta”, advierte Vera.

El experto señala que, junto con habilidades técnicas, es necesario desarrollar competencias como la empatía digital, el pensamiento crítico y la protección de la privacidad. Esto incluye enseñar desde pequeños cómo configurar la seguridad en redes sociales, reconocer contenidos dañinos y saber cómo pedir ayuda frente a situaciones de acoso.

Qué hacer ante una situación de ciberacoso

Cuando un niño o adolescente decide contar que está siendo víctima de acoso digital, la reacción de los adultos puede ser determinante.

“Cuando un menor finalmente se atreve a contar que está siendo acosado en línea, la reacción más frecuente y la más contraproducente es retirar el dispositivo como castigo. Esto tiene un efecto devastador: el niño pierde su principal espacio de socialización y aprende que pedir ayuda tiene consecuencias negativas”, advirtió Vera.

Los especialistas recomiendan escuchar sin juzgar, validar lo que el niño, niña o adolescente está sintiendo y mantener abiertos los canales de diálogo. También es importante guardar evidencia de lo ocurrido, utilizar las herramientas de bloqueo y denuncia disponibles en las plataformas e informar al colegio si el acoso involucra a compañeros.

“Cuando un niño o adolescente está viviendo ciberacoso, es fundamental escucharlo, validar lo que siente y que sepa que no está solo”, afirma Martínez.

En Chile existen además canales de orientación para familias y niños que enfrentan situaciones de acoso digital. El Fono Infancia (800 200 818) ofrece orientación psicológica para madres, padres y cuidadores y el call center Ayuda Mineduc (600 600 2626) permite realizar consultas o denuncias relacionadas con la convivencia escolar.

En un contexto en que la vida social ocurre cada vez más en entornos digitales, los especialistas coinciden en que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva. La educación digital, el desarrollo de habilidades socioemocionales y la construcción de relaciones de confianza entre adultos y niños son factores clave para enfrentar el ciberacoso.