Las plataformas digitales, los trámites en línea, las métricas y los sistemas automatizados no solo facilitan la vida cotidiana: también la organizan, la condicionan y, en muchos casos, la vuelven invisible para quienes la habitan. Esa fue la advertencia central que dejó la ensayista española Ingrid Guardiola durante su charla “Más allá de la servidumbre de los protocolos” en Congreso Futuro 2026, donde llamó a repensar el diseño tecnológico para fortalecer los vínculos humanos en lugar de debilitarlos.

“La tecnología debe reforzar la cooperación, el cuidado y el aprendizaje colectivo, no erosionar nuestras relaciones”, planteó la doctora en Humanidades, filósofa y gestora cultural, al abordar lo que denomina el avance del capitalismo de plataforma, un modelo en el que grandes empresas digitales organizan servicios, datos y relaciones sociales a través de aplicaciones y entornos online.

Según explicó, el problema no radica en los protocolos en sí, sino en su expansión silenciosa y permanente. “Nuestra vida está regida por protocolos desde que nacemos hasta que morimos”, afirmó, subrayando que estos sistemas operan muchas veces de forma casi imperceptible, reduciendo progresivamente la autonomía de las personas.

La autora propuso “hacer visible lo invisible”: reconocer los sistemas técnicos y culturales que influyen en cómo trabajamos, nos relacionamos y construimos identidad. Desde los trámites digitales y las plataformas laborales hasta las redes sociales y las métricas de rendimiento, estos mecanismos configuran nuevas formas de relación social que tienden a automatizar los vínculos.

Guardiola distinguió entre los protocolos tecnoburocráticos, presentes en gestiones administrativas, instituciones y servicios, y los protocolos tecnosociales, propios de plataformas y redes digitales. Ambos, explicó, se sostienen en infraestructuras informáticas que combinan información, control y predicción del comportamiento.

Uno de los focos de su exposición fue el papel de los relatos culturales que acompañan estas infraestructuras y que contribuyen a naturalizar su funcionamiento. A partir de su libro La servidumbre de los protocolos, describió varios mitos contemporáneos que organizan la vida digital. Entre ellos, el mito prometeico, que asocia tecnología con progreso inevitable; la lógica de la actualización permanente, que impone el ritmo de las máquinas sobre los tiempos biológicos; y la idea de que “no hay alternativa” a los sistemas existentes.

En el ámbito de las plataformas, identificó narrativas como la “cultura del casting permanente”, la construcción constante de identidades digitales, la competencia sostenida por métricas y la vigilancia basada en datos. Estas dinámicas, advirtió, fomentan la polarización, la autoexposición continua y un clima de sospecha que debilita la cooperación social.

Pese al diagnóstico crítico, la investigadora insistió en que estos sistemas pueden transformarse. “Los protocolos son creaciones humanas y, por lo tanto, pueden ser auditados, rediseñados y reimaginados”, sostuvo. En ese camino, destacó iniciativas de auditoría algorítmica, educación digital y memoria social que buscan construir tecnologías no solo eficientes, sino también más justas y humanas.

“La humanidad que venga dependerá de las decisiones que tomemos hoy”, concluyó.

La charla completa de Ingrid Guardiola ya está disponible en el canal de YouTube de Congreso Futuro: https://www.youtube.com/watch?v=mvchhRZlOGI