A través de zombies y simulaciones sociales, Tomás Pérez-Acle nos cuenta cómo las noticias falsas cambian la conducta de las personas. El peligro de las noticias falsas es que, al apelar a emociones como ira, rabia o angustia, producen en nosotros una respuesta rápida de legitimización, lo que nos lleva a compartirlas. También resuenan en nuestra burbuja digital, ese espacio social virtual en el que todo mi ecosistema piensa como yo. Por último, se mueven un 70% más rápido, llegando a más personas en menos tiempo y destruyendo la confianza. Este es el mayor impacto que tienen en la sociedad, porque la confianza junto con el sentido de justicia son la base del capital social y del crecimiento económico.