Thomas Bossert nos cuenta sobre la descentralización del sistema de salud y sus objetivos más importantes: mejorar el estado de salud, lograr la satisfacción del paciente, tener una mayor protección ante riesgos financieros y mayor equidad. Todo a través de una mejora en el acceso, la calidad y el uso más eficiente de los recursos. A través de ejemplos latinoamericanos como Chile y Colombia, muestra también qué nivel de descentralización tenemos y qué impacto han tenido ciertos cambios en el acceso a la salud. Más que preguntarnos si debemos descentralizarnos o no, la clave es preguntarse cómo hacerlo, tener la suficiente capacidad para tomar buenas decisiones y potenciar una fiscalización adecuada que permita lograr los objetivos.