Eric Bapteste analiza el impacto de las interacciones entre especies en el proceso de envejecimiento. Explica que los virus, por ejemplo, tienen un interés evolutivo en debilitar nuestras defensas inmunitarias para multiplicarse con mayor eficacia. Bapteste sostiene que nuestro envejecimiento no depende únicamente de nuestro entorno y nuestros genes, sino también de las entidades que viven fuera de nuestro cuerpo y lo explotan en su propio beneficio. Subraya la necesidad de considerar el papel del microbioma en el envejecimiento y sugiere que identificar y regular los microbios dañinos que contribuyen al envejecimiento puede ser beneficioso.