El sociólogo Yann Ferguson nos cuenta que si bien las máquinas a través de la automatización tienen inteligencia y capacidad de aprendizaje, es muy diferente a la capacidad humana, especialmente características como la destreza, percepción, creatividad, conocimiento transversal y resolución de problemas. Estas son las cualidades humanas que debemos encargarnos de potenciar, aquellas que son elementos esenciales de lo que nos hace realmente humanos, y que la más avanzada máquina no podrá nunca igualar. Además la inteligencia artificial podría aumentar la brecha de la desigualdad, debido a que pocas personas tendrían los recursos económicos para usar esta tecnología para mejorar su desempeño.