Los tres principios del teletrabajo

Por Francisca Jünemann

En estos momentos en que empezamos a ver una luz gracias a la vacuna que nos anima a proyectar un retorno a las condiciones laborales que considerábamos normales, debemos sentarnos a reflexionar y a conversar si esa “normalidad” la queremos tener de vuelta o bien, aprovechar esta crisis para mantener aquello que la pandemia aceleró. Porque “las crisis son una oportunidad”; lugar común inevitable al cual recurrir incluso para quienes evadimos los lugares comunes cuanto nos es posible.

Creo que tener la meta de volver a funcionar de la misma manera pre covid-19, es un gran error, una involución. Es mucho lo avanzado para perderlo y la buena noticia es que las empresas, en general, así también lo ven. Por ejemplo, de cuatro organizaciones que han implementado el teletrabajo, tres quieren mantenerlo post pandemia.

Pero el ejercicio está no sólo en qué queremos mantener sino principalmente en cómo hacerlo. Volviendo al ejemplo del teletrabajo, mantenerlo post pandemia es un avance, pero para que sea una buena política empresarial no basta con eso; es necesario que trascienda en una buena cultura basada en tres principios.

El primero de ellos es la adaptabilidad, entendida como el principio por el cual las condiciones laborales, tanto espaciales como temporales se adaptan a las necesidades de las personas. El marco legal chileno entrega la posibilidad de teletrabajar de forma total o parcial combinando el trabajo en la empresa u organización con el trabajo remoto, sea unas horas al día, algunos días a las semana, algunas semanas al mes, o ciertos meses al año. También mediante la posibilidad de pactar jornada laboral o no; y de pactar jornada, que sea ordinaria de 45 horas semanales como máximo o parcial con un límite de 30 horas. A su vez, estableciendo un lugar determinado desde donde teletrabajar, como la casa, o bien que el trabajo remoto se realice libremente desde donde la persona estime.

El segundo, es la corresponsabilidad, entendida como el principio por el cual ambos padres vivan juntos o separados participan de forma activa, equitativa y permanente en la crianza y en la educación de sus hijos e hijas. Así, el teletrabajo post pandemia en las empresas no sólo debe continuar para las mujeres, sino también y de igual manera para los hombres; porque se ha demostrado que ellos también pueden trabajar desde sus hogares.

Y el tercer principio, para que el teletrabajo trascienda en una buena cultura, es el de respeto a las personas. El marco legal del teletrabajo también aporta en este sentido, estableciendo la protección de la vida privada e intimidad del hogar, la exigencia de medios de control proporcionales y no invasivos y el cumplimiento de la jornada, de la desconexión, de los descansos, evitando demandas en horarios inoportunos. Así, se debe evitar y prevenir cualquier situación de hostigamiento, teniendo presente que la invasión y acoso por medios remotos pueden ser tanto o más factibles que en el trabajo presencial.

Creo que de aplicarse estos tres principios en el teletrabajo estaremos aportando en un ámbito de los cambios que necesitamos hacer permanentes post pandemia, evolucionado no sólo en posibilidades tecnológicas, sino principalmente, en dignidad y bienestar de las personas.

Sobre Francisca Jünemann

Abogada, Presidenta y Co-fundadora de ChileMujeres, fundación que trabaja políticas públicas y empresariales para mejorar las oportunidades laborales de las mujeres en Chile.

Alguno de sus proyectos son el “Reporte de Indicadores de Género de Empresas en Chile” realizado en conjunto con el Ministerio de la Mujer y la EG, el “Premio Impulsa” que destaca a las empresas con mejores indicadores de género por rubor y en base a información pública, y ”Red+Activa”, comunidad de empresas comprometidas en mejorar la inclusión y diversidad.

Es co-autora de cuatro manuales para empresas: Teletrabajo: marco legal y buenas prácticas Adaptabilidad laboral Corresponsabilidad parental en el mundo del trabajo Acoso en el mundo del trabajo: prevención y sanción.

Ha trabajado por diversas leyes aprobadas en Chile, como la Ley de teletrabajo y trabajo a distancia, el Subsidio al empleo con enfoque de género, la Licencia parental Covid-19, los Pactos de adaptabilidad para trabajadores con responsabilidades familiares y el Postnatal parental. Y en proyectos de ley, como el de Sala cuna para madres o padres trabajadores y el de Reforma al régimen matrimonial de sociedad conyugal.

Integra el Circulo de Personas y Organización de Icare, el Consejo Asesor del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y la Corporación Un Camino Posible (UCP). Es columnista del diario La Tercera-Pulso.