¿Puede una Inteligencia artificial crear una historia?

Por Julio Rojas

Quizás el único, el último reducto que nos queda como seres humanos frente a la IA, (que ha demostrado ser hábil en todo lo imaginable)  es la capacidad de crear historias, de crear personajes y combinar universos. Creemos que somos únicos en eso. Por supuesto que todos hemos visto en la red algoritmos que generan automáticamente argumentos de películas, combinaciones  de historias, pero cuando uno las lee  hay una especie de vacío.  En esa recombinación mecánica falta la chispa humana. Esa historia de bot no pasaría el test de Turing.  En una historia hecha por humanos, en cambio, notamos un calor familiar.  Por supuesto que depende del autor, pero en la buena ficción hay un profundo conocimiento de la interconexión entre un personaje y nosotros. El personaje de la historia humana generará un puente de empatía con el lector, o el público. Uno siente que ese puente de empatía solamente puede ser construido por un ser sintiente. Sólo un humano puede percibir las sutiles diferencias entre un padre que discute con su hijo, pero a la vez lo ama. Entre una pareja de amantes que se divierte y que tiene miedo de separarse. Entre alguien que está en el andén de un aeropuerto de una estación feliz de la felicidad del otro pero con dolor despidiendo a la persona que ama, o  el dolor profundo de la pérdida de un ser querido, la calma  perfecta y silenciosa de acariciar una mascota. Esos puentes de empatía y de dolor que nos conectan son muy difíciles de replicar en una inteligencia artificial que no comprenda lo que es el amor, el dolor o la pérdida, o la contradicción , lo que es el fundamento de las narrativas universales. Todavía creo que tenemos un campo allí que es particularmente propio, que es totalmente humano, el de la creatividad y las buenas historias.  ¿Qué necesita una IA para contar una historia? Creo que el rasgo distintivo de ser humano es la posibilidad de entrar en una conexión con el otro. Y en ese caso, una IA  sin la chispa jamás podría crear una historia que profundamente nos conmueva.  Aun faltan años (no creo que muchos) para que una IA experimente la chispa, haga el salto evolutivo y se genere el fantasma en la máquina, esa conciencia consciente que le permita comprender quién es,  recordar y atesorar experiencias,  tenga miedo de perder a los que le entienden o con los que se ha vinculado de manera significante.  Y experimente la compasión, el dolor, el amor, la alegría. Solo así  podrá contar una historia. Quizás esa sea la primera pulsión de una inteligencia consciente. Crear ficción.  Y cuando leamos ese El guardián entre el Centeno, y no podamos  distinguir si es un autor humano o no, no solo se vencerá un nuevo estándar del test de Turing, sino que la pregunta de qué hace humana a una máquina, ya no será necesaria.

Foto: Domestika

Sobre Julio Rojas:

Guionista, escritor y consultor de guion cinematográfico. Su guion “La vida de los peces” ganó el Goya 2012 Mejor Película Iberoamericana. Sus guiones de largometrajes donde se destacan “Sábado”, “Mi Mejor enemigo” “La Memoria del Agua” “ en la Cama” entre muchos otros han ganado importantes premios internacionales. Su novela, el thriller policial de época “El Visitante Extranjero” (Penguin Random House) ha sido publicada en España y Chile. Ademas es el autor entre otras de la reconocida audioserie de ciencia ficción CASO 63 para Spotify, reconocida por el New York Times como una de las dos mejores audioficciones del 2020. Actualmente trabaja en varios proyectos de series de ciencia ficción y un compilado de cuentos de anticipación.