El verdadero Re-Encuentro

Por Carla Muttoni

Repensar el futuro, tras una serie de situaciones a nivel país y tras una emergencia global como ha sido el Covid19, nos ha llevado a mirar profundamente nuestros aciertos y fallas, la cercanía palpable del cambio, nos obliga a reflexionar para encontrar aquellos puntos que sean vasos comunicantes entre lo que somos y lo que aspiramos a ser como humanidad. Paradójicamente, en medio de esta emergencia nos hemos re-encontrado de cara a nuestros sueños y esperanzas, pues nos hemos visto forzados a detenernos, revisarnos y re-pensar la forma del futuro y nuestro rol en él.

Así también, el ritmo acelerado de la vida, lo vertiginoso de los desarrollos tecnológicos, nos han desconectado del motivo por el cual hacemos ciencia: solucionar los problemas de base de nuestra comunidad, del entorno social al que pertenecemos, restando esa parte de humanidad, es brújula, que el progreso científico y tecnológico debe tener. De esta forma, actualmente estamos en una sociedad que a pesar de poseer poderosas herramientas como la inteligencia artificial observa brechas de desarrollo y oportunidades que hacen aún más vulnerable la vida en el único planeta al que llamamos hogar. 

Imagino el futuro, particularmente el futuro tras las crisis, con un poderoso remedio: “El Re-encontrarnos”. Volver a nuestras bases colaborativas y de interacción, ponernos en el lugar del otro desde lo humano, colocar el progreso tecnológico y científico al servicio de los problemas de la gente, para mejorar esa carencia de oportunidades que construye el “nosotros” versus el “otro”, ese sin nombre y sin posibilidades de impulsar sus ideas, muchas veces por condiciones ajenas a su talento y habilidades.

Avanzar en la idea del futuro, sin hacernos cargo de las brechas que tenemos como sociedad es a la postre, replicar problemas y riesgos, pues somos seres sociales y vivimos en interacción con otros, por lo cual sus problemas repercuten en lo que hacemos: no importa cuán aislados estemos en nuestros laboratorios, academias u oficinas, los problemas sociales son temas que nos afectan a todos y todas. 

Entender nuestro ecosistema, sus dinámicas y apostar por una integración sostenible y sustentable es menester para crear sociedades resilientes y disminuir los efectos del hambre, la pobreza, entre otros grandes desafíos: es decir, disminuir la cantidad de valiosas vidas que día a día se apagan por estas brechas. He aquí donde la ciencia, la academia, la innovación y la tecnología tienen la oportunidad más importante en la historia de la humanidad: ser el punto clave para enfrentar el futuro con confianza e impactar positivamente en la vida de billones de seres vivos, los de hoy y también los que vendrán mañana.

Creo que a veces hemos pecado de soberbios o seguros, aplicando las mismas recetas históricas (y biográficas en el plano personal) a un entorno que entre tanto cambio, ya es francamente desconocido. Yo no me siento ya muy segura, pese a todo lo vivido y aprendido, para responder a lo que trae el mañana.

Entonces, dado que el escenario seguirá siendo cambiante es menester que para enfrentarlo complementemos nuestra percepción y biografía con una sed de nuevos aprendizajes y conversaciones, en que colaboremos en la construcción de presente y futuro. 

El futuro, dicen los prospectivistas, es una categoría de análisis, algo que construimos desde el presente pero que no podemos apreciar por los sentidos, siendo en este sentido producto de la capacidad de imaginar y a través de trabajo metodológico construir ese sueño en un presente lejano. ¿Qué quiero ser?, ¿Cómo es el mundo que deseo construir? son preguntas básicas que todo ser humano, por el sólo hecho de su condición inherente de ser social, puede realizarse, no existiendo en ello limitaciones por factores de origen.

Y ahí el valor de la discusión, de la conversación:

Todos podemos aportar desde nuestros procesos creativos para encontrar formas colaborativas de construcción de un sueño común. 

Tener una voz que sea escuchada por nuestro entorno social es esencial para que esto sea posible, la legitimidad que el entorno da a los sueños de los individuos, es un catalizador de voluntad. Una persona legitimada y que cree en su visión de futuro, se transforma en un agente de cambio, un motor de desarrollo y un líder propositivo para su comunidad. 

Desde el origen del ser humano en sociedad, la búsqueda ha sido la misma: por medio de la colaboración enfrentar las adversidades del entorno. Lo hemos visto en cada ciclo de innovación, en cada impulso a los desarrollos de alto nivel, los mejores resultados se han alcanzado cuando la sociedad se articula y permite el trabajo en equipo, inspirados por una visión en común. 

Todos estamos en un mismo tren, nuestras capacidades diferenciadas, conocimientos y habilidades específicas se articulan en armonía en un sistema, cuyo propósito debe ser el desarrollo integral, poniendo al valor de la vida en el centro de las construcciones sobre visiones de futuro, para que los productos derivados de este simple ejercicio redunden en soluciones a problemas sociales y ambientales, desde lo local a lo global, permitiendo el logro de metas y sueños de cada sujeto social en armonía con su entorno, su biografía y sus expectativas. 

Finalmente y volviendo a la pregunta de base, creo que el remedio para el futuro se sostiene en 3 pilares: capacidad de soñar, trabajo en equipo (equipo en que somos todas y todos bienvenidos y escuchados) e inserción de nuevas tecnologías para que, indistinto del desafío que emerja en este futuro que construimos, nuestra fuerza se centre en el valor de la vida, la creación de ecosistemas de desarrollo y una ciencia ética , verdadera herramienta para innovar en soluciones en tiempos de crisis, permitiendo el crecimiento, la evolución y vuelta a lo local en un mundo de constantes cambios. 

Sobre Carla

Emprendedora, Ingeniería y MBA PUC, Alumni de Singularity University. Cuenta con una carrera que comienza como emprendedora a una edad temprana. Es fundadora y directora de Spring Up Technology, donde se construyen proyectos tecnológicos para corporaciones del Cono Sur con la oficina principal en Santiago de Chile, trabajando con startups  y socios comerciales alrededor del mundo. Fundadora de Space Robotics proyecto tecnológico y científico robótica avatar para el desarrollo espacial, es alumni de Singularity University. Uno de sus intereses es el desarrollo social y empoderamiento femenino, donde ha sido asesora de ECHFRANCIA, una asociación de jóvenes doctorados chilenos. estudiantes en París, Francia; Inspired Woman Leader en Suiza; Es miembro de la Junta Directiva de la Fundación Portas y actualmente está desarrollando la fundación «Rockets4all» con un grupo de colaboradores que apoyan esta visión, enfocada en educar a las niñas de sectores vulnerables en liderazgo, ciencia y tecnología.