Internet sin protección

¿Avance tecnológico y retroceso ético?

Por Andrea Arredondo Navarrete

Si volviéramos a 1986 cuando se envió el primer correo electrónico y el internet se asomaba en el panorama chileno, las personas nos dirían que su objetivo es conectar. Sin embargo, nunca podrían haber dimensionado su impacto en la vida de las personas, las que fueron confiando en esta nueva herramienta y sacando su potencial, pero ¿quién no lo haría, si parecía que nada era imposible a través del internet? Primero, solo lo usaban para comunicarse, luego, salieron nuevas aplicaciones que nos pedían desde el nombre hasta el RUN y finalmente, sin darnos cuenta, llegamos al momento en que la línea que separaba al “yo real” y el “yo virtual” quedó sumamente delgada.

Fue en el 2019, luego de más de 20 años de avance en las redes, cuando ocurrió el famoso incidente del mal uso de datos de Facebook y se encendieron las alarmas ¿quién velaba por cómo se usaban nuestros datos? o mejor dicho ¿quién velaba por nuestro bienestar en el mundo de las redes? La respuesta era simple, nadie en concreto. Hace diez años Chile fue uno de los primeros países del mundo en hacer una ley de neutralidad de redes, esto parecía indicar que las autoridades sabían que era un tema que necesitaba atención. Pero, de pronto, el internet había avanzado en un par de años lo que no en una década y la burocracia no era capaz de seguir el ritmo de este flash moderno, y así, su legislación fue quedando en el olvido, mas ¿era grave?

Si seguimos con el ejemplo del mal uso de datos, se podría decir que las personas eran conscientes de lo que ocurría a través de los términos y condiciones de un servicio y al aceptar, ellas estarían tomando una decisión de forma responsable. No obstante, esta tranquilidad se basa en una gran ilusión, el 88% de los usuarios acepta los términos de un servicio sin leerlos y por lo tanto, no pueden percatarse de lo que conlleva el aceptar este trato y si llega a comprenderlo, el no aceptar un servicio lo puede dejar desconectado completamente, es así como el usuario no sabe que hacer. Si bien esto ya parece un tema complicado, es tan solo una de todas las aristas que involucran a las redes, que van desde lo económico hasta lo social y es por ello que es urgente resolver la pregunta anterior.

Entonces, si el estado vela por el bien de las personas ¿quién podría velar por el bien de estas en el mundo de las redes? Una nueva comisión, que sea íntegra y que se encargue del correcto funcionamiento del internet y lo que respecta a él, siempre respetando la privacidad y la libre expresión de las personas. Este comité estaría compuesto por expertos en el tema, trabajaría con organizaciones de distintas áreas y abriría un espacio para que las generaciones opinen. Actualmente, aún no existe, por lo que debemos hacer un llamado a que sea posible y mientras eso ocurre, solo nos queda informarnos para ser conscientes de lo que pasa en las redes.

Hoy en día, el mundo real se encuentra fusionado al internet, si bien, puede significar un gran beneficio para la sociedad, lo será siempre y cuando seamos proactivos y no
tengamos una confianza ciega en todo lo que vemos en la pantalla.

Sobre Andrea

Andrea Arredondo Navarrete, 19 años, Santiago. Estudiante de Ingeniería plan común, Universidad de los Andes. Es feminista, programadora y amante del conocimiento interdisciplinario, desde la literaruta hasta la ciencia. Cofundadora de Fundacion Polimata, que ayuda a formar proyectos sociales. Líder de la plataforma de inspiración juvenil, Bacanes. Miembro del equipo de la plataforma de difusión de oportunidades, Polimata.app. Miembro del Comité de Prospectiva Juvenil, comité asociado a la Comisión Desafíos del Futuro del Senado de la República de Chile. Parte de la comunidad Women Who Code y la de red Kimlu.